El anís ha sido utilizado durante siglos tanto en la cocina como en la medicina natural. Su característico aroma y sabor lo han convertido en un ingrediente esencial en postres, infusiones y licores. Sin embargo, esta especia también posee propiedades beneficiosas para la salud, gracias a su riqueza en nutrientes y compuestos bioactivos. Se pueden distinguir dos tipos principales de anís: el anís verde y el anís estrellado, cada uno con propiedades específicas.
Anís verde: origen y beneficios
El anís verde, también conocido como Pimpinella anisum, es originario del Mediterráneo oriental y destaca por su alto contenido en hidratos de carbono, proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Es una fuente importante de vitaminas A, C y del grupo B, esenciales para el funcionamiento del organismo. La vitamina A contribuye a la salud visual, la vitamina C fortalece el sistema inmunológico y las del grupo B favorecen la absorción del hierro y ayudan a transformar los alimentos en energía.
En cuanto a los minerales, el anís verde es rico en calcio, fósforo, zinc, magnesio y potasio. Estos minerales desempeñan un papel clave en la salud ósea y muscular. Además, el anís verde ha sido empleado tradicionalmente con fines medicinales, ya que actúa como diurético natural, favorece la producción de leche materna y se le atribuyen propiedades afrodisíacas.
Valor nutricional del anís verde (por cada 100 gramos):
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Calorías: 337 kcal
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Proteínas: 17,6 g
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Hidratos de carbono: 50 g
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Fibra: 14,6 g
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Colesterol: 0 g
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Calcio: 646 mg
El anís verde es también la base de la popular bebida espirituosa conocida como anís seco, un aguardiente que se consume como digestivo tras las comidas o se emplea en repostería para potenciar sabores.
Anís estrellado: propiedades y aplicaciones
El anís estrellado, de nombre científico Illicium verum, es originario de China y Vietnam. Sus propiedades son similares a las del anís verde, pero destaca especialmente por sus efectos digestivos. Se utiliza con frecuencia en infusiones para aliviar molestias abdominales, ya que tiene propiedades carminativas, es decir, ayuda a reducir la formación de gases intestinales.
Además, el anís estrellado es diurético, expectorante y analgésico, por lo que resulta beneficioso para aliviar afecciones respiratorias como la tos, los resfriados y la gripe. Gracias a sus propiedades antimicrobianas, también contribuye a reforzar el sistema inmunológico.
Desde el punto de vista nutricional, el anís estrellado es una excelente fuente de antioxidantes y minerales esenciales como calcio, hierro, cobre, potasio, manganeso, zinc y magnesio, todos ellos fundamentales para el correcto funcionamiento del organismo.
Conclusión
Tanto el anís verde como el anís estrellado son especias con un amplio abanico de beneficios para la salud. Su uso en la gastronomía y en la medicina tradicional los convierte en aliados valiosos para mejorar la digestión, fortalecer el sistema inmunológico y aportar nutrientes esenciales al cuerpo. Ya sea en forma de infusión, en postres o en bebidas, el anís sigue siendo una de las especias más apreciadas a nivel mundial por sus propiedades y versatilidad.