En el mundo de la gastronomía, existen recetas que perduran por su sencillez y versatilidad. Un claro ejemplo es la salsa de setas, un clásico de la cocina tradicional. Aunque técnicamente se enmarca en la categoría de sopas y cremas, su uso más extendido es como acompañamiento de platos de pasta o carne. Se trata de una preparación que se consume habitualmente durante todo el año y que a menudo se sirve como parte de un primer plato.

Elaboración de la salsa de setas

La preparación es directa. Requiere unos 200 gramos de setas (como champiñones), 200 ml de nata líquida, medio vaso de vino blanco seco, media cebolla y una zanahoria. El proceso comienza sofriendo la cebolla picada en aceite de oliva. Una vez pochada, se incorporan las setas y la zanahoria, previamente lavadas y troceadas. Tras salpimentar y rehogar unos minutos hasta que las setas doren, se añade el vino blanco, dejando que el alcohol se evapore a fuego fuerte. Finalmente, se reduce el fuego, se vierte la nata líquida y se cocina a fuego suave durante cinco minutos más. Para una textura más fina y suave, la salsa puede triturarse.

Perfil nutricional

Desde el punto de vista nutricional, las setas aportan fibra, vitaminas, minerales y sustancias antioxidantes. Sin embargo, el perfil saludable de las setas contrasta con el de la nata, ingrediente que eleva considerablemente el contenido calórico y graso del plato. Por este motivo, esta salsa no es la opción más recomendable para personas que siguen dietas de control de peso.

Recetas que alcanzan la inmortalidad

Mientras que la salsa de setas es un pilar de la cocina casera, otras recetas alcanzan un estatus de leyenda por vías menos convencionales. Este es el caso de la que podría ser la “Mejor Receta de Dip de Queso de América”, un legado culinario tan querido que ha quedado grabado en una lápida en el condado de Crawford, Iowa.

El legado de Deb Nelson

La receta pertenecía a Deb Nelson, una conocida locutora de radio local. Su “Red Lantern Cheese Dip” era una de sus señas de identidad. La escritora e investigadora Rosie Grant rinde homenaje a este plato, y a otros 39, en su nuevo libro “To Die For: A Cookbook of Gravestone Recipes” (Para morirse: Un libro de cocina de recetas de lápidas). La fama de la salsa de Deb era tal que ella solía bromear diciendo que la gente podría obtener su receta en su funeral.

Claves para el dip “Red Lantern”

Antes de prepararlo, hay que conocer sus secretos. Primero, es un dip de queso frío, una imitación del aperitivo estrella del Red Lantern Steakhouse, un local popular donde Deb trabajó como camarera durante un tiempo después del instituto. Segundo, no vale cualquier queso: debe usarse un queso cheddar untable de la marca Merkts, una enseña de Wisconsin que data de 1950. Tercero, requiere “bacon bits” (trocitos de beicon) de tipo “old-school”, es decir, los que se conservan a temperatura ambiente y no están hechos de carne real. Finalmente, la tradición manda servirlo con galletas saladas tipo “Club Crackers”.

Una tradición navideña

Deb solía regalar este dip en Navidad. Según explica Grant, “la idea era que recibías un tarro y tenías que devolverlo para que te lo pudieran volver a regalar al año siguiente”. Se convirtió en un divertido intercambio recíproco que mantenía en cada festividad.

La receta en la lápida

Aunque Deb no era la única que preparaba una versión del dip del Red Lantern, la suya era conocida como la mejor, algo que confirma en el libro su amiga y talladora de lápidas, Angie Carlyle. Cuando Nelson falleció, “la familia dijo: ‘Bueno, supongo que tenemos que poner su receta en la lápida para que todo el mundo pueda tenerla'”, concluye Grant.

Por Abel Mora