El terreno conocido del parqué nacional

Echemos un vistazo a la situación en casa. Tenemos al Iberian Index (IBEX) Cash moviéndose en los 19.403,96 euros, marcando un ligero avance de 12,65 puntos que supone un +0,07%. Al fin y al cabo, el IBEX 35 lleva siendo nuestra brújula en el parqué madrileño, el principal mercado bursátil de España, desde que arrancó en 1992. La Sociedad de Bolsas, que no deja de ser una filial de Bolsas y Mercados Españoles (BME) —la empresa que gestiona los mercados de valores del país—, es la que se encarga de cocinar los números y administrar este índice ponderado por precios. Ahí están metidas las 35 principales cotizadas del Índice General de la Bolsa de Madrid, y cada seis meses pasan revista para ajustar quién entra y quién sale del selectivo. Por otro lado, toda la operativa de opciones y contratos de futuros sobre el índice recae en el Mercado Oficial de Opciones y Futuros Financieros en España (MEFF), otro brazo de BME. Es nuestro ecosistema habitual, el mercado de toda la vida.

La fontanería del sector energético

Pero el inversor inteligente a veces necesita levantar la vista de la plaza nacional para buscar otras oportunidades operativas. Pensemos, por ejemplo, en cómo el sector del petróleo y el gas hace caja realmente. Olvídate de la típica inercia de comprar acciones de Shell y poco más. La verdadera clave operativa del sector no es la mera extracción del crudo, sino el entramado de infraestructuras y logística que lo hace monetizable. Y es que nadie usa el petróleo tal cual sale de la tierra. Primero hay que almacenarlo, moverlo y refinarlo o procesarlo hasta sacar gasolina, diésel, gas natural licuado (GNL) o queroseno. A toda esta red se la conoce en la jerga financiera como activos midstream. Hablamos de una industria totalmente independiente que funciona como el sistema circulatorio de la energía, compuesta por oleoductos, refinerías, barcos cisterna, camiones y enormes centros de almacenamiento.

Rendimientos silenciosos al otro lado del charco

Aquí es donde la jugada cobra sentido para el que busca rentas periódicas sin asumir los vaivenes directos de las petroleras. Hay un fondo cotizado, el Alerian MLP ETF (NYSE: AMLP), que se dedica en exclusiva a este segmento midstream y que está sacando unos números que dejan en evidencia a muchas energéticas tradicionales de forma individual. Sin hacer mucho ruido, está soltando una rentabilidad por dividendo del 7,79% mensual, algo que a los jubilados y rentistas que buscan ingresos recurrentes les viene como anillo al dedo. En lo que llevamos de año (YTD), acumula un retorno nada despreciable del 13%, y si miramos a doce meses vista, se planta en un 15,3%.

Si lo ponemos frente a frente con un gigante del sector como Shell plc, las diferencias en las métricas clave saltan a la vista. La multinacional británica ofrece una rentabilidad por dividendo del 4,08% y un modesto 5,57% en lo que va de año. Es cierto que a un año vista alcanza un 14,45%, lo cual es una cifra sólida, pero el ETF de oleoductos e infraestructuras le sigue ganando la partida. Todo esto nos deja una lectura clara: en los mercados, a veces resulta mucho más rentable ser el dueño del peaje por el que pasa el barril que arriesgar tu capital intentando perforar el pozo.